lunes, 9 de julio de 2007

¿Por qué juego match?

Debo a mi fallida asistencia a la Plaza, una función antes del estreno de "La Rebelión de los Chanchos", el encuentro con una escena que me llevó a escribir este blog.

A puertas del campeonato amateur, se me acercó un chico, aparentemente del grupo de alumnos adolescentes, a increparme casi a gritos el por qué de mi participación si yo ya era un adulto. Salí mortificado por no poder resolver el ataque de manera correcta. Entre mi desconcierto y mi furia, ya que no es nada agradable que un extraño se acerque a gritarte, me fui para evitar un enfrentamiento sin sentido.

Pensé durante algún tiempo y recordé como un grupo de personas, ya ni recuerdo quienes éramos exactamente, nos involucramos en crear un espacio para nosotros, jugadores de impro que no éramos actores y no estábamos al nivel de presentar un espectáculo como correspondía. Habíamos sido estudiantes durante varios talleres y nos faltaba un espacio en el que, junto con los alumnos actuales, pudiéramos tener una experiencia de match.

Creo que fue una época donde la impro tenía algún aire místico. Los ensayos y la preparación eran rigurosos, se hacían constantes referencias a los maestros para corregir lo que podían ser considerados errores. El kazoo metálico era un elemento que solamente tenía el maestro Francoise y había que pedirlo prestado, con mucho respeto, para poder arbitrar. Todos los jugadores morían de miedo y albergaban la esperanza de ser llamados a formar parte de algo más grande para el futuro.

A pesar de que nunca se concretó nada más grande de lo que ya hacíamos en ese momento creo que éramos felices con el espacio. Fue tribuna para conocer nuevos grupos que no necesariamente eran de la casa. Tuvimos invitados, no siempre con el éxito adecuado, pero era una experiencia que nos hizo crecer de verdad. Aprendimos que en la impro nadie tiene la razón. Que el equipo más pequeño puede hacerse del campeonato y que los jugadores menos pensados pueden salir a luchar y ganar en una cancha. Y que nadie me diga que creía que Los 4 Lunáticos podíamos ganar que no se la creo.

Finalmente las personas se fueron yendo y de esas experiencias quedamos realmente pocos. Algunos dejaron de jugar, otros se fueron a otros grupos seguir jugando y otros, simplemente desaparecieron entre las calles de la ciudad para no volver a la cancha.

Mucha agua ha pasado bajo ese puente desde aquella época. Hay personas que reclaman ese espacio como suyo y que no conocen y no tienen por qué conocer todo el proceso que ha involucrado la creación del amateur y cómo un grupo, esperanzado en hacer algo para jugar, se pasó horas de horas en ensayos y creando lo que hoy en día es un campeonato paralelo . Hoy la impro pertenece a esas personas que reclaman.

Ya sin la mística y sí con la energía adolescente, se acerca un nuevo campeonato amateur, un evento donde todos tenemos el mismo miedo por lo que pasará. Una cancha, hoy sin dueño, entregada al juego masivo, donde los que luchamos, creamos, erramos, sufrimos y nos divertimos alguna vez somos poco más que extraños. Supongo que es una señal de que se logró el objetivo.