viernes, 3 de agosto de 2007

Ratones en Multicines de Larco Mar

Insisto en ir al cine de Larco Mar. Podría justificarlo diciendo que se debe a que me queda cerca, lo cuál es cierto, pero la verdad es que cuando vivía en San Isidro también iba a Larco Mar cuando de ir al cine se trataba.

No sé si es la edad que cada año me alcanza más rápido, o lo popular que se ha convertido ir a los estrenos, pero lo cierto es que, luego de años de ir al cine en esas salas, debo decir que para ellos debemos ser poco más que un experimento.

¿Por qué digo semejante cosa? Resulta que los estrenos de media noche no ocurren con tanta frecuencia y no hay tampoco tantos orates que vayan con tanta frecuencia a verlos como yo. Cada uno de ellos resulta peor que el anterior en lo que se refiere a la organización. La cantidad de personas es absurda y la administración del cine se asegura de que esa cantidad de personas esté tan desorientada como sea posible. No hay nada que indique qué cola corresponde a qué sala. Al ser tanta gente esperando, las colas se cruzan unas con otras en un caos impresionante y solamente queda confiar en un par de personas a las que les preguntamos: “¿para qué sala es esta cola?, “creo que para la nueve”, es la respuesta más probable.

Cuando la administración del cine ha batido record, ha sido en el estreno de Los Simpson. No solamente había el caos habitual y la indiferencia para señalizar u organizar las colas, adicionalmente los boletos tenían el número de sala equivocado. Un amable señor salió a indicarnos que ya no dependía del número del boleto sino del idioma en el cuál se quería ver la película, la sala en la que había que hacer cola.

Algunos se resignaron a verla en un idioma que no querían, debido a lo cerca que ya estaban de la puerta. Otros cambiaron de cola, para arrepentirse luego, al no encontrar algún amigo que simule haberlos estado esperando para poderlos colar sin que la masa grite hasta que lo saquen.

Finalmente se había logrado un nuevo grado de caos en el cine y esto tiene que deberse a un experimento. Imagino a un par de científicos mirando al mar de personas y analizando las actitudes al introducir nuevos elementos de desorden.

-“Vamos a ver qué pasa si cambiamos los números de las salas”
-“Mira, siguen viniendo”
-“Increíble”.

Definitivamente yo como ratón no pasaría la prueba. A pesar de todas las lecciones que me ha dado el UVK Multicines Larco Mar sigo yendo. Incluso tengo el carné que me identifica como ratón premiado. Cada cierto número de visitas los científicos me da comida para que siga entrando al laberinto.

-“Señor por su visita diez mil usted ha acumulado doscientos puntos y tiene un combo coca cola, puede pasar a confitería a reclamarlo”
-“¿Podría cambiarlo por que pongan barandas en las colas de los estrenos?”
-“¡Silencio!, usted es un ratón”
-“Dijo en confitería, ¿no?”.

Ya he reclamando muchos premios con el combo Coca Cola.

Lo que me ha hecho reaccionar ha sido lo que ha pasado esta semana. Resulta que decidí ir a ver una película llamada “La Maldición de la Flor Dorada”. Película de la cuál me habían comentado muy bien. Al no ser estreno, ni nada por el estilo, decidí ir con calma. Cuando estaba haciendo mi cola de pronto escuché a una señora gritando: “¿Cómo que no está, pero si yo lo he visto en el periódico?”. “Nosotros recomendamos siempre llamar antes de venir señora porque los periódicos no están al día. Nosotros no somos responsables”.

La señora desconcertada, en su posición de ratón, sacó su nextel, posiblemente poderosa herramienta cuando le ocurren otros problemas, y a gritos pedía hablar con un administrador mientras la vendedora de boletos la miraba con una sonrisa vacía. Otra señora se unió a la trifulca que duró dos o tres segundos hasta que se dio cuenta que no iban a dejar de pasar “La Gran Sangre” por ella. El condicionamiento ante los poderosos vidrios que separan a la boletería de los ratones, surgía efecto.

-“Mira, ese par de ratones casi reacciona”
-“Pero se calmaron en tres segundos, el condicionamiento parece dar resultado, denles su combo Coca Cola en la próxima visita.”
-“Tomaré nota”.

Para liberarme de mi condicionamiento ratonil llamé al periódico a averiguar como funcionaba el asunto de la cartelera.

-“El cine es el que nos da el listing de las películas que pasan. Nosotros no somos responsables…”

Luego llamé al cine a preguntar

-“Los periódicos no actualizan la información, es mejor llamar señor. Nosotros no somos responsables…”

Y cuando miré la página web de Larco Mar y me encontré con “La Maldición de la Flor Dorada” Sala1 9:00pm se me ocurrió llamar al cine para averiguar (Y la sigo viendo luego de 3 días del incidente).

-“La página web no la actualizamos nosotros. Es de Larco Mar, no del cine. Nosotros no somos responsables…”

Así que luego de esto tomé mi queso y me senté en un rincón mirando mi tarjetita de los “mejores cines del Perú”. ¿Cuanto me faltará para mi combo Coca Cola?