sábado, 26 de junio de 2010

Fuera las lesbianas y vengan los Vikingos!!!

Escuchaba una conversación entre algunos compañeros de trabajo sobre la cantidad de enseñanzas explícitas que tenían muchas películas para niños mientras que, las series y dibujos animados de televisión cada vez tenían menos contenido educativo.

Siempre he considerado a la televisión como un medio formativo sospechoso por decir lo menos. Recuerdo a un inglés repitiendo en la pantalla de televisión: “Apple… repeat after me… Apple, Very good, this is an apple¨. Yo, con mi boca llena de cereal, y sin repetir nada miraba canal 7 en ese momento ya que no había nada más que ver y me sentía muy bien de que aquel inglés me dijera ¨Very good” sin tener que hacer nada.


Mientras mencionaban las películas que habían visto recientemente con sus familias mencionaron una que justamente yo había visto hace poco: “Cómo entrenar a tu dragón". La premisa de la película es muy simple: Un niño vikingo que no se sentía vikingo y tenía serios problemas sociales por ello. El ser diferente a la norma, es decir ser anormal, hacía que su padre y sus compañeros lo desprecien y humillen. Finalmente el ser diferente al resto, lleva a su sociedad a una evolución en donde pasan de pelear y matar dragones a unirse a ellos en armonía. El ser diferente y obedecer a tu corazón es bueno.


Momentos después llegaron a conversar sobre la serie "El Santo Convento", de la cual había escuchado comentarios diversos. El caso es que me llamó la atención ya que en la serie en cuestión se mostraba a un personaje que sentía una evidente atracción por las mujeres siendo mujer, es decir: es un personaje que es lesbiana.


Cuando terminaron de rasgarse las vestiduras, probablemente para que las otras mujeres las vean con buenos ojos, se me ocurrió decir: “pero qué raro, si el personaje tiene la misma premisa que el de Cómo entrenar a tu dragón”. Silencio ceremonial (que, dependiendo de la ceremonia, puede ser más silencioso que el sepulcral). A continuación un “quéeeeeeeeeé?????”.


Y procedí a explicar: En el caso de la película de dibujos animados este niño no era igual que el resto. Su corazón le indicaba que había que querer a los dragones y conocerlos y que el miedo era lo que los había llevado a malinterpretarlos. Finalmente el seguir sus instintos y no sucumbir a lo que la sociedad imponía era lo que finalmente logró que la sociedad entera cambiara para mejor. Incluso tuvo que hacer un gran sacrificio para lograrlo. ( no comento explícitamente nada que pueda malograr la película para quien no la haya visto que ya con el tema está bastante contada ). En el caso del personaje lesbiana es un personaje diferente, socialmente no aceptado y que, siguiendo su corazón, no sucumbió a la sociedad.


Viendo la serie dudo que se pueda sacar una enseñanza explícita de la misma pero si se puede decir que el personaje existe y deja una lección importante: Los homosexuales existen, son reales, están entre nosotros y eso nos asusta como sociedad. Esto lo afirmo por la reacción de las señoras con un rotundo y sonoro “Nooooo pues… no es lo mismo… no te pases, una mujer lesbiana es obsceno”.


Lo que más me preocupaba es que las posibilidades de que uno de los hijos de estas mujeres se les plante al frente dentro de diez años y les digan: “Mamá, no voy a ser vikingo, no voy a matar un dragón” la veo un poco lejana, mientras que algo como: “Mamá, quiero decirte que soy homosexual y este es Jorge” es mucho más probable.


Aparentemente estamos inculcando que, el ser diferente es bueno siempre y cuando no quieras ser vikingo pero en una serie si hay una lesbiana esta debe ser invisible o pasar a otro horario ya que es obsceno. Es decir que una persona, por tener una vida sexual diferente que ni siquiera se ve, es obscena mientras que ver los avances del baile del tubo de un programa del fin de semana es normal por ser heterosexual.


Mentiría si digo que soy un liberal. Creo que hay cosas y cosas. Sin embargo si me parece que en la televisión no debe haber censura. La tecnología nos ha brindado un poderoso artefacto para vencer a lo que nos parece vulgar y horrible: el control remoto!.


Mientras me iba de la sala donde se dio la conversación pensaba en cómo prepararme si en unos años tengo un hijo y este me dice: “Papá, no quiero ser vikingo…”