jueves, 22 de julio de 2010

Jaime Bayly y el baile de la marihuana


Cuando Jaime Bayly mencionó que se lanzaba para presidente me pareció interesante. Cuando escuché sus propuestas me parecieron realmente inteligentes y coherentes. Ya luego se convirtió en una payasada mediática saltando de un lado a otro y haciendo burlas de todo tipo al respecto cuya última acción burlesca fueron los carteles de su programa diario puestos por toda la ciudad.

A pesar de todo ello y, comparado con el resto de la fauna política, me parece una opción para candidato relativamente coherente aunque peligrosa como presidente. Ser gobernados por Jaime Bayly debe ser más o menos como ser gobernados por el Rey Juliet, el Rey Lemur de la película Madagascar. Me lo imagino perfectamente diciendo algo como: “Por Dios!! no entiendo un carajo… mejor vamos a mover el bote!!! si Jimena!!! todos a mover el bote!!!!”.

Tomando en cuenta que puedo a ver Lourdes Flores y a Alex Kouri en una guerra de cumbias la verdad es que no me parece tan descabellado ver al presidente peruano moviendo el bote y ya tuvimos el baile del teteo.

Sin embargo si hay cosas que me preocupan de Bayly no solamente como candidato o presidente sino como comunicador y es que los temas que lo tocan personalmente los trata con mucha pasión y ninguna objetividad.

Veía la entrevista que le hacía Bayly a Rocío Zapata en donde le hacía preguntas muy interesantes, debido a estas preguntas a mi me surgen preguntas un poco más profundas.

Rocío dice que ellos no venden drogas y que solamente consumen. En el video de la captura se ve la maleta, ya casi vacía, con la marihuana dentro.

Primera pregunta: ¿Cuánta marihuana entra ahí?. Ese maletín no es un maletín cualquiera, parece ser um maletín que permite conservar fresco el contenido. ¿Ellos compraban marihuana en un maletín con una capacidad importante para consumo personal?

Luego vemos que se había intentando eliminar, como en las películas, la droga por el inodoro y aún así se encontraron 240 gr. Tomando en cuenta que el límite que una persona puede llevar consigo son 8 gr y tomando en cuenta que son 4 consumidores de drogas digamos que 32 gr era lo que podían tener consigo. Es decir que estos chicos tenían 7.5 veces la cantidad permitida.

Otra pregunta que me llamó la atención es cuando le preguntan si es que ellos consumen mucha droga. Con lo que he visto en televisión sobre la captura me queda claro que los dos chicos tienen algún problema toxicológico, sus reacciones y forma de hablar son indicios y me parece que hay que hacerle una prueba toxicológica a los cuatro para determinar qué es lo que en realidad consumen. Hay que tomar en cuenta que, en un inicio, se acusaban de vender drogas mutuamente y de consumir cocaína. Esto me parece podría determinar el grado de verdad de estas personas ya que han pasado de acusarse de vender drogas a ser solamente consumidores ocacionales de marihuana y muy amigos.

Bien, si consumen tan esporádicamente ¿qué hacen con 240 gramos de marihuana?. Si son consumidores esporádicos es raro que tengan una maleta llena de marihuana, la intenten botar por el inodoro y se puedan pelear lanzándose la marihuana por todos lados.

Otra cosa que dijo Rocío y que me llamó la atención es que todo lo que había era “basurilla” que se había acumulado. En este punto me salta una pregunta: ¿Cuánto se tienen que haber fumado estos consumidores esporádicos para dejar un cuarto de kilo de basura de marihuana?. Este punto me parece clave. Si consumen esporádicamente entonces cómo juntaron esa cantidad de restos de marihuana. Si tienen esa cantidad de basura y no se han podido fumar la cantidad de marihuana limpia necesaria para dejar 240 gr de basura entonces ¿qué hicieron con la marihuana?, ¿la vendieron?, ¿la compran para botarla?, ¿fuman todo el día y creen que son esporádicos?.

Aquí me parece que Bayly se equivoca al defender tan ardorosamente a estos chicos cuando aún no se ha determinado el grado de culpa. Declararse un demócrata liberal tiene ciertas responsabilidades señor Bayly. Hay leyes, las leyes hay que obedecerlas y, si no nos gustan, pasar por los procesos que permiten cambiarlas.

Una cosa es estar a favor o en contra de algo y otra es dar carta libre porque algo nos gusta. Me parece que si Bayly es un consumidor de marihuana está bien, pero eso no debería llevarlo a liberar de culpa a los que rompen la ley.

Yo bebo. Tomo cerveza con mis amigos los fines de semana. Si es un matrimonio o una celebración grande posiblemente tome más cerveza de lo que corresponde para mantenerse sobrio. Sin embargo no manejo con alcohol en la sangre y me parece correcto que metan a la carcel a los que causan accidentes por estar manejando ebrios. Como medida de prevención también estoy de acuerdo con la multa y la suspeción de brevete. Perfectamente podría decir que me parece bien que la gente maneje ebria porque yo lo hago o lo podría hacer. Hay que tener en cuenta que lo que hacen estos chicos es ilegal y no creo que ninguna carencia justifique que tengan una maleta de marihuana en su departamento. Simplemente es ilegal nos guste o no y no por razones emotivas debemos saltarnos las leyes.

Mi posición personal es que las drogas se deben legalizar. Quiero aclarar que nunca he probado ninguna droga ilegal nunca. Esto no creo que me haga mejor ni peor persona, simplemente es una decisión personal. No creo que las personas que consumen marihuana sean los monstruos que nos muestran en las falsas publicidades que han sido tan inefectivas. Tampoco creo que las personas que usan drogas sean todos unos fracasados. Miren a los políticos, la cantidad de generentes que consumen coca, la cantidad de gente que consume marihuana y están en buenos puestos, miren al mismo Bayly, a Sabina y a otros personajes que valiente y coherentemente dicen que consumen tal o cuál droga. Si creo, por las pruebas que tengo al conocer personas que las consumen constantemente, que te afectan las capacidades mentales pero no creo que mucho más que el alcohol consumido con la misma frecuencia. La diferencia: el alcohol es legal.

El legalizar las drogas es un proceso que no nos debemos saltar. Hay que medir su impacto social. A mi me parece que va a ser para bien. Se podrá controlar mejor su venta, pagará impuestos, no desaparecerán a los adictos pero si a los traficantes que son un problema. Si algún padre piensa que su hijo va a comenzar a consumir por eso es que no sabe lo que su hijo hace, ya que aún siendo ilegal la puede consumir. Yo veo a jóvenes de 17 y 18 años que fuman constantemente como cuando yo a esa edad compraba una botella de Pampero y aunque el alcohol era legal que un chico de 17 lo compre no lo es.

Me parece incorrecto que se convierta a estos chicos en víctimas solamente por ser miraflorinos y reinas de belleza cuando en otras realidades, que no llegan a los medios por no ser de la clase, color y belleza adecuada, se comenten injusticias de igual o mayor calibre. Creo que Bayly ha tratado el tema de forma poco objetiva por ser consumidor de marihuana. Debería, me parece, anteponer su condición de periodista antes que la de consumidor.

Aquí algunos videos al respecto



Fíjense en las declaraciones del segundo video donde se acusan de traficantes. Claramente lo dicen “Vende drogras…” y el otro dice “… el sí comercializa con eso” Señor Bayly: ¿Esos son los inocentes? cuidado con estar pasando de la libertad al libertinaje.

domingo, 11 de julio de 2010

El nacimiento y la muerte

Siempre he pensado que dos de los estados más traumáticos en el tránsito efímero que realizan los seres vivos deben ser los momentos de entrar en la conciencia de la vida y el de entrar en el punto exacto de la conciencia de la muerte. En el medio de ese tránsito los eventos que ocurren simulan dichos eventos de manera constante: iniciamos relaciones, las terminamos. Generalmente los inicios suelen ser alegres y llenos de esperanza como cuando alguien entra a la vida, los fines suelen ser silenciosos, traumáticos o violentos como los eventos que anteceden a la muerte. Los cambios de entorno pasan por lo mismo, iniciamos amistades, terminamos amistadas, iniciamos una vida laboral y terminamos una vida laboral.

Antes de finalizar un tránsito para iniciar otro sentí la necesidad de dejar un tema que me parece interesante exponer, basado en la observación de mi entorno actual. No deja de llamarme la atención la terrible mentira en las que incurren las personas con la exposición de sus relaciones. Por un lado veo a un grupo libertino, ligero, egocéntrico e incluso edonista. Durante un tiempo, sin compartir las costumbres necesariamente, pensé que era un mundo más sincero con la realidad. Poco a poco me di cuenta que también viven una mentira. Añoran, como todos los seres humanos, lo que tienen los demás, buscan estabilidad, formalidad y a la vez, con su conducta, espantan dichos atributos para luego renegar de ellos. Finalmente la libertad amorosa se transforma en desconfianza, traición, control. Los destinos son bastante turbios y penosos. La capacidad de mentirse a uno mismo es casi ilimitada.

Por otro lado el grupo formal. ortodoxo, dogmático. En este caso la capacidad de mentir a los demás casi no tiene límites a pesar de casi no mentirse a uno mismo. En este caso ya me había dado cuenta desde antes el nivel de la mentira vivido. Casi podría hacer un cálculo de que el 90% de las parejas que conozco viven dentro de la infidelidad o han nacido de ella (sí, tú estás en el 10% restante).

Asombrado por este cálculo lapidatorio me puse a ver algunas películas románticas antiguas, de la época de los 60's, algunas americanas (USA), unas pocas mexicanas y puedo resumir la evolución de la siguiente manera.

Primero, hacia los 50's, el obstáculo era paternal y los matrimonios arreglados o por conveniencia. La oposición, si bien paterna, se ve reforzada por un futuro esposo malvado que suele ser viejo, calvo y con tremendos bigotes. La idea era que la audiencia femenina sienta repulsión por el hombre que, además de desagradable físicamente, era de un caracter francamente maligno.

Luego veo que la cosa evoluciona, deja de ser la conveniencia del matrimonio con el hombre malo. Ahora el padre se opone a que la hija se junte con el motociclista rebelde y ella, vencía al padre transgrediendo el orden: se escapaba por la ventana. Algunas veces con complicidad de otra mujer mayor, sea la abuela, madre o la mucama que, sabiendo lo que sufre una mujer por un hombre, apoyaban a la protagonista en su lucha contra el padre.

A partir de esas premisas la cosa se moderniza pero, extrañamente, se convierte en más idílica. Sospechosamente en los años 80's aparecen las historias de amor más irreales. Sobre todo la de la chica que se enamora, por selección natural, del jugador de futbol americano del colegio mientras que el "fracasado" sueña con ella para al final de la historia lograr llevarse a la chica, muchas veces venciendo a golpes al "malo".

Hoy en día las historias de amor con las que muestran la realidad son más crudas, más ambiguas, sin una moral muy clara. La infidelidad es más que permitida en nombre del amor. La mentira es cómplice y aplaudida si es que nos lleva a que el chico guapo se quede con la chica. Lo que me parece muy gracioso es que gran parte de las mujeres a las que veo aplaudir dichas historias creen que ellas serán las protagonistas cuando, en realidad, el papel que suelen representar es justamente de la antagonista: la esposa prepotente y antipática que, víctima de la vida cotidiana se ha vuelto poco interesante para el esposo que ve en su secretaria algo nuevo y más interesante de lo que en realidad es.

Por el lado de los hombres veo algo similar. Siempre piensan que van a ser los protagonistas, es decir, el chico guapo y travieso que conquista a la esposa maltrada. No se dan cuenta que en realidad son ellos los maridos cornudos cuando, debido al peso de lo cotidiano, se han convertido en dicho antagonista.

Finalmente y antes del cierre de una época, quería dejar constancia de esta observación que me ha tomado tres días de total encierro pensando y viendo algunas referencias y que puedo, al fin, mostrar a manera de conclusiones: Las relaciones están hechas para sufrir y son necesarias ya que en el sufrimiento está la respuesta a lo que hemos visto debe ser la vida. Finalmente casi la totalidad de las personas que conozco se mienten y mienten, engañan o son engañadas, se engañan y son engañadas. Las mujeres suelen mentirse con que no las engañan y que son únicas de alguna manera, los hombres sienten que nunca los van a engañar. A pesar de que por momentos me da risa lo inocentes que solemos ser me preocupa que la magnitud sea tan desproporcionada hacia el lado de lo que consideramos malo. Una gran mentira social que aún nos engaña.