domingo, 25 de septiembre de 2011

Murió un gorila de Alianza!!!

Siempre es complicado comentar cuando hay un muerto de por medio. A los 23 años uno piensa que es indestructible, que todo lo que nos pase va a terminar en una anécdota que compartiremos entre cervezas con los amigos. Todos tenemos historias de cuando jóvenes nos peleamos o casi nos peleamos.

Recuerdo cuando mi madre me contaba sobre la tragedia del Estadio Nacional. "Los muertos los sacaban en camiones", decía. A mis pocos años las imágenes aparecían en mi cabeza aterrorizantes a pesar de no haber sido testigo del evento. Esas imágenes también aparecían en mi mente cuando iba al estadio a ver a la U. Mi madre era de la U "Yo soy de la U, y había un jugador, Lolo Fernandez..." y me contaba de jugadores que ella veía voltear un partido en el último minuto y de cómo existía algo llamado garra crema. A pesar de que mi madre nunca fue al estadio mientras yo he estado vivo parece que en algún momento ha visto a la U jugar. Yo juro que intenté hacerme fanático. "Soy de la U" repetía una y otra vez e iba al estadio, a la trinchera Norte porque eso es para los de corazón crema y luego comentaba lo que pasaba en los partidos. Si perdíamos había que renegar contra alguien: jugador, entrenador, árbitro, dirigencia. Rodeado de verdaderos fanáticos les seguía la corriente y me sentía como en familia. Éramos los hinchas de la U contra el mundo!.

Sin embargo debo confesar que nunca entendí nada. Cuando discutía con mi amigo Alejandro, que era de Alianza, no me quedaba clara la razón de la discusión. "Alianza es mejor porque siempre llena el estadio y en 1948 campeonó..." ante lo cuál yo replicaba "Lo que pasa es que ustedes no tienen a un Lolo..." y lo raro es que ni él había estado en 1948 ni yo tenía idea de cómo se veía Lolo ni quién era en realidad. Siempre sentí que podíamos haber discutido sobre si era mejor la salchipapas o la hamburguesa y hubiera sido lo mismo.

Traté de ser fanático y puse posters y páginas de una revista blanco y negro de la U cuyo nombre se escapa en estos momentos pero creo que la sacaba la trinchera norte. Miraba los posters y en realidad no reconocía ni a la mitad de los jugadores y me parecía una pérdida de tiempo tratar de hacerlo. Ya cuando en el estadio me ponía a un costado de la barra para no tener que bajar corriendo cada vez que había un gol, me di cuenta que el fanatismo no era lo mío y me parecía en realidad bastante idiota eso de pagar para saltar dos horas cantando canciones sin mucho sentido e insultando a los del otro equipo.

Recuerdo un día que la U jugaba contra el Cristal. De pronto me salí del sonsonete de la barra y comencé a pensar "¿por qué estoy saltando y gritando "oeoeoeeeee no te dejo de alentar" mientras miro unos puntos de colores en la cancha?" "¿Por qué hay a mi lado una persona con un polo en la cabeza, el torso desnudo con un par de cortes y fumando "un mixto" y a mi no me parece alarmante?" "¿Por qué sé qué es un mixto cuando la única droga que he consumido en mi vida es una aspirina?" "¿Por qué ese enano deforme me grita "canta! canta cochesumare!" mientras yo hago el mismo coro que los otros cientos de idiotas que estamos aquí saltando?".

De pronto un gol de Cristal silenció a todos. El barrista de los cortes sacó un cuchillo de cocina y amenazó al grupo diciendo "Canten carajo, no bajen!". Parece que los jugadores de la U no se enteraron del cuchillo porque no hicieron ningún gol y perdieron 1 a 0. Luego salieron en su bus mientras los mismos que hace unos momentos les cantaban ahora les lanzaban piedras y los escupían. Finalmente, al otro día, vi una foto de uno de los jugadores junto a un carro que parecía sacado de una película de cine y sentí que algo andaba mal.

Ya lejos de todo, me puse a pensar que estaba pagando por poner mi vida en peligro. Estaba pagando por tener al lado a un drogadicto con un cuchillo y evidente experiencia en usarlo, para ver unos puntos a lo lejos y que me hagan reaccionar por sus acciones. Lo raro es que me gusta el fútbol. Soy de los que programan su horario en base a los partidos del mundial, de los que pueden tener un domingo de ver fútbol internacional pero a quien el fútbol nacional le parece una real basura en todo sentido. Desde la corrupción de los dirigentes hasta la indisciplina de los jugadores borrachos.

Ahora que leo la noticia del joven aliancista ( en las noticias es importante remarcar que es hincha del visitante ) me pongo a pesar si es que soy el único que ha tomado conciencia de que ir al estadio es poner tu vida en peligro. Cuando leo esa noticia me pregunto si es que la gente es idiota al decir cosas como:


  • "Esto debe acabar, no más violencia en el fútbol"
  • "No a la impunidad! basta de muertes por las barras bravas"
  • "Esto es el colmo!, no puede ser que el deporte cause estas cosas"
Idiotas, esto viene pasando hace casi 50 años. 

Yo tengo claro que desde 1964, año de la tragedia del Estadio Nacional, ir al estadio es ponerse en peligro de muerte. Luego viene a mi mente el caso de la bombarda, la chica que empujaron del bus, el hincha que fue baleado por la barra rival, las casas destrozadas cerca al Monumental y me pregunto si los que lamentan este hecho ocurrido ayer son de verdad tullidos mentales. Ese chico que ha muerto ahora es un angelito porque se murió pero está claro que minutos antes de su muerte era uno de los tantos monos que van a corear canciones al estadio y a ver esos puntitos de colores que se mueven sobre el grass. Ahora sus iguales, los monos del otro equipo, se convierten en monstruos criminales y no sin razón, pero me parece que antes de la muerte ambos eran monos del mismo árbol. Nadie debe morir pero ir al estadio es como meter el dedo en el enchufe y esperar que no me pase corriente. Se va a consumir violencia. 

El fútbol peruano me parece de tan mala calidad y de un nivel tan corrupto que me extraña mucho que alguien siquiera lo consuma. Claro que si fuera de gran calidad tampoco hay razón para matarse por un grupo de jugadores con una camiseta que nos identifica con algo. Me intriga mucho ver a amigos con estudios de alto grado, puestos importantes en empresas que discuten sobre quién ganó o perdió y dan gracias a la U por ser lo más grande y vencer a los "cagones" y veo a otros amigos poner en sus muros agradecimientos a Alianza por ser mejor que las "gallinas" y me pregunto que si con todos sus estudios y sus cargos empresariales importantes no se dan cuenta que todo lo que hacen es venderles un producto muy mediocre para que ellos paguen por él y lo consuman sin importar las consecuencias. 

"Es un espectáculo!" me dice alguno. Me pongo a pesar si es que iría al cine sabiendo que la película es una basura de mala calidad y  que la administración del cine podría elegir una butaca al azar y matar al espectador en cualquier momento. Creo la verdad que no lo haría y sin embargo la gente sigue yendo al estadio a ver un partido de baja calidad y donde podrían morir. 

Finalmente todos venden. Venden los clubes, vende Gremco, vende la TV donde nos ponen anuncios de los productos que también nos venden y los medios venden con la noticia, llenan sus notas entrevistando a los amigos del muerto mientras ponen música del Chavo en Acapulco y lo convierten en un angelito inocente mientras que los otros jóvenes, tan inconscientes como él, se convierten en terribles homicidas. Condenan el acto un par de semanas, algún político aumentará sus votos gritando ante una cámara que esto tiene que acabar, se hará una recopilación de muertes pasadas para poner el tema a punto y nos indignaremos mucho, incluso es posible que se haga alguna marcha con fotos del muerto y dependiendo de la clase social y económica algunos artistas hablarán del caso. Finalmente todos seguiremos siendo esos monos que pagan por poner su vida en peligro para que esos jugadores se compren sus carros de cientos de miles de dólares mientras cantamos "oeoeoeeee cada día te quiero más" mientras el barrista con polo en la cabeza y cuchillo en mano nos grita "canta!! canta!!!" y cuando lo vemos bien es en realidad algún empresario que nos obliga a consumir más fútbol porque siempre es más simple poner rabiosos a un grupo de monos que esforzarnos por hacer algo de mejor calidad y valor para la sociedad. 

La única persona que me da pena en esta historia es esa madre que quizás hace unos años le dijo a su hijo "yo soy del Alianza y había un jugador, Maguera Villanueva..."

PD Y para que veas lo monos que somos, dime si no entraste para pelear por haber puesto "gorila de Alianza" como si eso fuera lo importante y no lo monos que somos por seguir llevando a la gente a que consuma ese producto de tan mala calidad y mortal como es el fútbol de clubes peruano. Ese chico pierde la vida, los clubes, los estadios, los barristas seguirán vivos. La justicia se reducirá a un par de notas con publicidad en TV y esa familia nunca entenderá por qué hay un asiento vacío en su mesa si su hijo solo fue a ver fútbol con sus amigos.