martes, 6 de diciembre de 2011

El Hada con las alas de Picaso - Historias Solas

Cuando apareció fue súbitamente. Contarlo de manera diferente sería faltar a la verdad. Nunca lo podría calificar de "amor a primera vista", primero por "huachafo" y segundo porque no ocurrió así.

Pasaba yo desapercibido, por una fiesta más de aquellas que luchan por una identidad entre lo peruano y lo yanqui, cuando ella pasó. Lo complicado no era que me hubiera deslumbrado con su presencia ya que la había visto varias veces antes. Lo complicado era que por primera vez la veía reírse, hacer bromas y divagar por el medio del patio con esa energía que puede atraer hasta al más distraído. Solo bastó escucharla un momento y ocurrió. Ya días antes había tenido la leve sospecha que era una chica atractiva pero en ese momento el golpe fue pesado y destructivo como un yunque en el medio del corazón.

Traté de que pasara dicho evento como desapercibido pero no ocurrió así. Intentando que se llevara la fiesta en paz entre la dicotomía cerebro - corazón o razonamiento - sentimientos intenté olvidar el evento. Pasados algunos días me daba cuenta que no podía dejar de pensar en ese pequeño instante que me llenó las manos de terciopelo. "¿Estaré loco?", me pregunté más de una vez. "Esto no tiene ningún sentido", me he repetido otras tantas.

Aumentaré la complejidad de la situación con el hecho de que no había, ni hay ahora, puntos en común siquiera para tener un encuentro casual, la locura impetuosa puede llevar a uno a hacer cosas impulsivas y tratar de sorprender. La pregunta es si eso se puede hacer con una conocida de manera más sencilla que con una total desconocida. La situación era de una especie de amor abstracto sin ningún asidero ni coherencia, tal vez era resultado de alguna feromona específica que ella poseía y había golpeado mi mente.

¿Y cómo plantearía tan repentino cambio? ¿Siempre te vi pero nunca me di cuenta?. ¿Se puede trazar una estrategia? Los más doctos en el tema recomiendan trazar una celada por medio de las ahora tan usadas redes sociales. Las más radicales plantean lanzarse al abismo, como ellas nunca hacen, y plantarle cara haciendo una declaración como a ellas les gustaría. Lo gracioso es que cuando ellas aconsejan eso visualizan al hombre de sus sueños haciéndolo porque eso planteó Disney desde la más tierna infancia de cada una de las consejeras. Pero ¡ay de aquel que lo hiciese sin ser el príncipe azul!, pasará a ser el hazme reír de toda la comunidad femenina con un timorato "no se burlen de él, pobrecito" y ese es un lugar donde uno nunca debe caer.

Luego de esos encuentros ella aparece como un fantasma en mi mente y se plantean todas las preguntas de lo raro de la situación, de lo ilógico de los motivos y de lo absurdo de las consecuencias y aún así no para de atormentar mis noches: etérea, vaporosa, irreal.

Historias Solas - Cuento 63