martes, 6 de diciembre de 2011

Del amor y otros engaños

Cierto amigo me planteaba, casi como una paradoja, el que su novia con la que había sido más bueno es la que al final lo había engañado de la manera más terrible, es decir: cuando más enamorado estaba.

Su entorno le había dado dos mensajes que no le iban a servir de mucho "esa mujer es una basura" y "no te preocupes que hay muchas otras". Lo terrible de la situación es que yo no podía decirle mucho más principalmente porque todas las otras que vaya a conseguir no son más o menos propensas a mentir o ser infieles.

Creo que lo que ha matado a este amigo es el momento en el cuál ha ocurrido. Y luego de ver a mi alrededor puedo ver que no es cosa de género y tampoco necesariamente de edad. Es como que muchas personas se comienzan a volver un poco más permisivas con el tema y finalmente depende de la pareja. Algunos permiten un beso, otros no soportan ni siquiera una salida a tomar un café, algunos prefieren no enterarse y cerrar los ojos.

Lo preocupante para mi es que la mentira como tal se ha institucionalizado y se ha vuelto un vehículo peligroso que lleva al engaño. Lo más gracioso es que muchos de los que juran "yo no" en realidad son los que muchas veces en los momentos complejos solamente pueden decir "en realidad, yo sí". Esto me lleva a una pregunta ¿dónde están los límites del engaño?