jueves, 15 de marzo de 2012

Historias de Inbox - Introducción

Llega un momento que la vida comienza a anuciar su partida. Puede ser que te des cuenta o lo niegues pero la vida igual lo hace. Ya no puedes correr como cuando niño. Tal vez una gastritis que ya no se cura. Tal vez el alcohol te golpea de tal manera que no puedes salir a fiestas dos veces en un mismo fin de semana. Quizas simplemente un resultado de tus exámenes médicos sale fuera de rango. Es posible que no lo sepas porque te niegas a ver pero sabes que es verdad y te lo tomas con humor. Con un "la edad jajaja", "ya no es lo mismo", "ya uno no tiene diez y ocho".

Ese es el momento en que uno comienza a pensar en trascender. Algunos tienen hijos de los que se sienten orgullosos solamente por el mérito de llevar sus genes. No importa lo horribles que sean siempre nos parecerán bellos mientras le gente nos lo reafirma gritando en el facebook a toda voz "qué lindo!!", "está hermoso!!!" cuando en realidad yo veo un ser deforme y horrible que nunca saldría en una revista a menos que sea una publicación para enfermeras perturbadas que matan bebes. Luego puedo escuchar a las mismas personas que hiceron barra al engendro decir "ay, es que es feito pero no le puedo decir eso". Otras personas intentan trascender tratando de verse como personas ejemplares: trabajo ideal, buenos con la familia, honrados, honestos, equilibrados. Todo lo socialmente correcto para que siempre sean recordados como personas ejemplares.Lo que en realidad sean no es importante mientras no se vea.

En mi caso no aspiro a tanto. Simplemente voy a dejar como legado algunos relatos nacidos de la experiencia. Resulta que desde hace muchos años he podido tener acceso a los inbox de muchas personas: correos, facebook, twitter. Cuando era joven pensé que era una especie de poder, una especie de don que me daba la capacidad de ser un paladín de la verdad. Pronto descubriría que la verdad tiene muchos puntos de vista. Nunca imaginé que eso que yo consideraba una habilidad y un privilegio moralmente cuestionable, terminaría siendo la soga que ahorcaría mi cuello hasta dejarme, justamente, sin vida. Debido a ese acceso lo fui perdiendo todo y sobre todo vi demasiada "verdad" que me llevó a no confiar en absolutamente en nadie. Me llevó a convencerme no solamente que todos mentimos, además me llevó a descubrir que todos mienten de grandes maneras, que los deseos se imponen a la moral siempre y cuando no sean descubiertos. He aquí que comienzan mis "Historias de Inbox".

Como nota final si es que un relato te parece familiar posiblemente sí seas tú.