lunes, 2 de abril de 2012

De la tradición peruana, las corridas de toros y ole!

Leía el muy pobre editorial de El Comercio cuyos niveles de argumentación han llegado a parecer los de un chico de quinto de secundaria tratando de hacer su trabajo a última hora. En este editorial se dan terribles argumentos para defender a la llamada "Fiesta Brava" con un nivel de análisis más que pobre.

En primer lugar quiero aclarar que si bien no me gustan las corridas de toros tampoco soy de los que marcharía en contra y me mancharía de sangre para tirarme en la pista en señal de protesta. Simplemente me parece, eso sí, que está muy bien que paguen impuestos y ya no estén exonerados como creo es ahora. Si me parece un absurdo que ir al teatro tenga impuestos con lo caído que anda cierto teatro (no La Plaza por supuesto) y que las corridas sea un espectáculo libre de impuesto por ser un espectáculo "tradicional" (y ole!).

El punto de defensa de El Comercio es la libertad de las minorías y en esto se equivoca. La democracia, estimados, se basa en el gobierno de la mayoría y en el respeto de los derechos de las minorías. Ponen un pobre ejemplo de comparar las corridas de todos con las parejas homosexuales. Colocan, pobremente, lo siguiente: "¿sería legítimo que el Estado persiguiese los romances homosexuales?". Para el docto decano de la prensa lo voy a poner lo más claro que pueda: no es lo mismo y no son comparables. Comparar la matanza de un animal con un romance homosexual es de por sí discriminatorio y un uso truculento del argumento para jalar agua para el molino. Las personas deben tener libertad y derecho a amar, a la libertad sexual y emocional, eso es un derecho y las acciones de ese derecho no perjudican los derechos de otros. En las corridas de toros se habla de si se debe hacer de un holocausto un espectáculo y matar animales no es un derecho de la persona y si no que me avisen para ir a matar al perro del vecino que no deja dormir con sus ladridos. Para hacerlo arte puedo bailar alrededor y usar un tenedor.



Lo que se debe definir es qué quiere la mayoría como sociedad. El tema de las bodas homosexuales es la lucha de una minoría por ser considerados iguales que el resto, es un derecho humano no ser discriminado. El tema de las corridas de toros pasa por evitar que se haga un espectáculo de la muerte ya sea del animal o del torero. Viendo el caso a mi me parece muy raro que una sociedad obligue a los motociclistas a usar casco bajo pena de multa pues se puede matar, al chofer a ponerse cinturón pues se puede matar y que, por otro lado, permita legalmente que un hombre se ponga frente a una bestia de cientos de kilos a ver si lo matan o no y de eso se haga un espectáculo. Se paga para ver cómo un hombre se libra de la muerte y cómo se mata a un toro. Si alguien me explica la diferencia entre montar una moto sin casco y ponerme frente a un toro en lo que respecta al peligro y por qué el primero es multado y el segundo alentado se lo agradecería.



Entonces el tema de las libertades es discutible. Para nosotros como sociedad limeña es un horror, por ejemplo, que un adulto tenga sexo con una menor de edad. Si nos ponemos sinceros durante un segundo veremos que en muchas partes no solamente es permitido si no que se considera parte de las tradiciones que, por ejemplo, el padre sea el que inicie a sus hijas en las artes amatorias. Para nosotros eso es un horror pero para esas sociedades nadie queda traumado. Sin ir muy lejos, hace tres generaciones las abuelas ya tenían hijos desde los catorce años pues biológicamente están preparadas las mujeres a esa edad pero, nosotros como sociedad, hemos definido que esto debe ocurrir a partir de los diez y ocho años. Bueno entonces respeto a los pederastas que tocan niñas de catorce, son minoría y tienen argumentos biológicos para justificase. En este caso es la sociedad las que ha puesto las reglas más allá de lo biológico. Biológicamente cuando una niña tiene la regla entonces ya es fertil y puede y debe ser tocada ya que la raza se fortalece cuando las hembras son más jóvenes. Sin embargo ese argumento es totalmente inválido socialmente y seguirán siendo enfermos aquellos que lo hagan y con justa razón pues en el inconsciente colectivo limeño es aberrante y actuamos como tal de modo que es un delito castigado muy severamente. La razón por la que se castiga es humana, no biológica. En este caso entonces la defensa de las minorías es poco válida pues no se defienden derechos de la persona. El derecho de amar es una cosa, el tener sexo con una menor es otra, el querer decir que al igual que los homosexuales tienen derecho a no ser perseguidos, los taurinos tienen derecho a matar un toro en una plaza a cuchilladas es un sin sentido.



El segundo argumento pro taurino es el tema de los camales y otros animales: "¿O es qué los toros, como se pregunta Vargas Llosa, tienen más derecho que los pobres crustáceos, cerdos, gansos o pavos?". Se me hace complicado decirle a un Nobel que su argumento es pobre pero lo voy a hacer. En este caso no se defiende al toro por ser toro, lo que se quiere evitar es tener un espectáculo donde se mate a un animal o se intente matar a una persona y sea considerado arte. Si yo armo un espectáculo donde pongo caracoles en una bandeja y les pongo sal para que mueran retorciéndose entonces, seguramente, deberían prohibirlo a diferencia de la venta de caracoles para comer que es otro punto diferente. Y eso que en el caso de los caracoles no pongo a una persona a ver si se muere.



Aquí Vargas Llosa defiende las corridas de toro muy pobremente ya que en tal caso pongamos una plaza de Yawar Fiesta, una de Torito de Puquará, pongamos una plaza de Jala Pato, para los que no saben lo que pasa fuera de Lima que somos la mayoría, el jala pato nos es desconocido. Es una fiesta donde se amarra un pato vivo y jinetes van pasando tratando de jalarle el cuello hasta desnucarlo. La fiesta tradicional dura bastante y el pato la pasa bastante mal. Ojo que la fiesta es en Jauja y es muy bonita, pasan chalanes y se reunen todos en la plaza. Al no ser de Lima seguramente nos parecerá una salvajada. Hagamos peleas de perros, gallos y otros animales. Y les aseguro que estas costumbres como Yawar Fiesta y Jala Pato son mucho más "tradicionales" que la fiesta española. Claro que como las corridas de toros nos españolizan gustan a muchos que quieren ser de raza adecuada. He visto a personas yendo a la fiesta a tomar vino en bota, comer paella luego y discutir sobre la corrida sin saber casi nada claro, todo muy de pose y hasta comienzan a hablar con cierto acentillo madrileño. Quiero ver si es que van a ir a ver el jala pato y tomar chicha de jora y cerveza, total, es tradicional.



El tema de los camales es claro. Los animales, debido a la industrialización, han pasado de ser los animalitos de granja que se crían en la naturaleza y luego se comen, a ser torturados en complejos industriales para luego ser convertidos en hamburguesas. Y yo bien que me como sin remordimiento un buen pollo a la brasa. El derecho del pobre pollo me importa tres pimientos si lo acompañan con papas fritas así que tampoco soy un defensor de los animales feos. ¿No sabías? Los animales con derechos son los bonitos. Por ejemplo los delfines, las ballenas, los osos pandas, los pollos que se jodan por feos. El caso es que las sociedades cada vez más tratan de mejorar las condiciones de estos animales. Eso quiere decir que la sociedad intenta darle un mejor trato a esos animales que nos vamos a comer. Es poco probable que lleguemos al ideal hasta que no se haga carne sintética para consumo pero lo cierto es que se dan leyes y se trata de proteger a esos animales. Igual nos saltamos las reglas y al diablo, pero lo cierto es que la sociedad lo intenta.



Imaginemos que todos los meses llenamos la Javier Prado de pollos y hacemos la tradicional "pisada del pollo" y el que quiere va y el que quiere no va. Aquí ocurre algo. Así no veamos sabemos que en ese lugar se matan animales como fiesta. Ojo que ese argumento de que el toro de lidia vive como rey no es importante, lo importante es que no se haga una fiesta donde el motivo es ver si se muere el hombre o el toro y lo llamemos arte. Estamos llamando arte a la muerte. De ese lugar alguien va a morir de todas maneras ( y no me vengas con la pavada del indulto porque el toro no lo sabe y no actua acorde y se da muy rara vez).



Lo que se supone debe ocurrir es que la sociedad avance como tal a un estado de respeto a la vida. Se considera que no se deben tocas a las menores de edad debido a que no están intelectual y emocionalmente preparadas para ello a pesar de que biológicamente sí, se trata de dar mejores condiciones a los animales de consumo aunque sea una labor casi sin sentido por el trato que la maquinaria industrial les tiene que dar para que sean rentables, se trata de que se respeten los derechos humanos de las minorías como amar a alguien del mismo sexo que no es lo mismo que mi derecho a ver cómo matan un toro a cuchilladas aunque para volverlo arte me ponga a bailar alrededor, se trata de que cada vez la muerte tenga menos trascendencia en la vida. Se trata finalmente de que no tengamos a un grupo de personas alrededor de una plaza excitados con el morbo de que se muera el toro o que se muera el torero y bebamos y gritemos mientras la muerte nos danza en medio de la pista.



Finalmente me parece que se deben prohibir las corridas de toros igual que en Barcelona, para quienes seguramente es más tradicional ya que no los blanquea como a nosotros, caso contrario se debe crear plazas de pelea de gallos, pelea de perros, jala pato, yawar fiesta, torito de Pucará, pegale al perro al ritmo de los Wachiturros y otras formas de matar animales que, mientas les bailemos alrededor, podemos llamar arte. Esas fiestas son tradicionales, de minorías y se pueden considerar arte en tal caso. Si vamos a defender a las minorías entonces defendamos a todas y no solamente a las que nos traen españoles a que nos blanqueen por doscientos soles y carteles en Larco Mar.
 
Este es el Jala Pato. El círculo negro que le ponen es para que no se vea como le jalan el cuello al pato vivo. Bueno, ojo que es más humano que los comerciales de Acho donde ponen toros sangrantes peleando por su vida.