sábado, 2 de febrero de 2013

Historia de peruanos Borrachos

Una pequeña historia en imágenes que para mi tiene que ver con el verdadero emprendimiento.

Desde que conocí las aventuras del alcohol de fin de semana, entre ron, vodka y ya con los años un par de cervecitas solamente, nunca ha faltado el momento en que junto con dos o tres amigos decimos casi a la vez: "tenemos que poner un bar!" y luego entre dos o tres cervezas inventábamos nombres y temáticas para el bar.


Los verdaderos dueños de bares pasan más dolores de cabeza que los bebedores habituales por supuesto. Aún habiéndome puesto la vida frente a dos o tres dueños de bares barranquinos que describen su experiencia como entre ser esclavo y no conocer lo que es divertirse relajadamente, la idea de un bar me acompaño durante mis años de juventud (y no tan juventud).


Corría un miércoles de oficina a las tres de la tarde, momento que considero el más horrible de la semana para alguien cuyos sueños de viajes, bares y mujeres se convirtieron en realidades de papeles, computadoras y cuentas por pagar, cuando de pronto vi esto en una mesa.




Era un vaso de plástico con ridículos colores y con grabados que parecían "aperuanados". Lo miré con intriga e intenté adivinar su uso puesto que su aspecto y tamaño tamaño lo hacía ridículo para el agua o el ron, exagerado para el tequila, impresentable para el whiskey, absurdo para el Pisco Sour e impensable para la chica de jora. Como porta lapiceros tampoco me servía pues no tenía la estabilidad adecuada. Poco me duró la curiosidad por sus motivos, mezcla de la selva (un tucán), de la época precolombina (digamos grabados "amochicados" y altorelieves "atiahuanacados). Inmediatamente observé que, puesto al revés, tenía cierto parecido a una chullpa

Intrigado por el esperpento aparecido, seguramente del mercado central, me fijé en que su calidad y hechura evidenciaban un nivel alto de industrialización que retrucaban mis prejuicios iniciales. A continuación observé esta imagen. 


Vasos de otros colores y un estuche de tela con la palabra "Perudo". Como se puede ver los motivos decorativos se acercaban a lo peruano sin ser muy estrictos. La calidad nuevamente fue la protagonista de mis observaciones. La tela y la costura eran de buena calidad. Ya intrigado a un nivel indetenible hurgué con ansiedad dentro de la bolsa y...



Un libro de reglas aparecía en mis manos con lo que ya me quedaba más claro de qué se trataba. Mientras avanzaba en las reglas mi mente comenzó a comprender de qué iba el juego. El efecto de ese miércoles a las tres de la tarde, sentado en mi oficina con todo por hacer y nada por cobrar, fue el mismo que el de Anton en la película Ratatouille cuando prueba el plato cocinado por la habilidosa rata. Juro que pude escuchar las risas, la despreocupación, el "yo chupo el castigo como macho" de aquella juventud ya perdida al fondo de algún vaso intrascendente. Y pude ver la imagen completa




Mientras yo soñana con poner un bar algún día que nunca llegó, un puto genio agarró el juego más simple del mundo: Dudo y lo industrializó. La temática peruana, el nombre Perudo en lugar de Dudo; símplemente no lo podía creer. Un amigo me comentaba que el juego venía de Europa y yo simplemente miraba incrédulo el manual con las reglas en francés, español y alemán.


Finalmente vi el mensaje final del manual




Absolutamente incrédulo y emocionado entré al site y comprobé que el juego es considerado peruano de verdad y sin embargo llegaba industrializado desde Europa como una curiosidad turística. No podía creer que se vendiera algo (más) peruano e industrializado en otro continente. Revisé las incorrecciones de estilo nuevamente en esa mixtura Nazca, Mochica, Tiahuanaco, Selvática del conjunto y pensé "tal vez debería poner un bar para que jueguen perudo..." el resto es silencio: 
http://www.perudo.co.uk/about-perudo.php