viernes, 7 de junio de 2013

La burbuja futbolística




 Cómo vender ilusiones (publicado originalmente en La Mula)



Aquella era su primera vez en el estadio. Su primer partido de fútbol había sido un encuentro por las eliminatorias de Perú en un proceso, que el niño no entendía, llamado "repechaje". El partido era contra Chile y había mucha emoción en el ambiente pues había que meter muchos goles, le había dicho su padre. Su madre había dado el permiso a pesar de decir que estaba asustada por la "tragedia del estadio", algo que el niño no entendía pero que parecía haber sido algo muy malo pues llegó a escuchar algo de camiones con gente muerta. 

Todo ocurrió a mucha velocidad, había que correr hacia una puerta, luego subir rápido por una gran escalera y luego encontrarse con la entrada a la tribuna desde donde se ve la cancha. El impacto de esa imagen fue imborrable a pesar de que del partido, el niño, ya no recuerda nada. 

Preguntó el niño varias veces por qué no había jugadores y varias veces le dijeron que todavía no salían. Lo callaron con una canchita. Finalmente salieron los jugadores y la gente gritaba. El también gritaba porque había que gritar aunque no entendía muy bien por qué. Parece que habían unos que eran los malos y otros que eran los buenos. Su papá y él apoyaban a los buenos. Pero ni todos los gritos, ni todos apoyando a los buenos, lograron que los buenos ganaran. Era la primera vez en su vida en que los malos ganaban. 

Al final del partido había una tristeza general en todos, la gente renegaba y decía cómo debieron jugar. Fue también la primera vez que escuchó que decían "zambo de mierda". Parecía que alguien era culpable pero él no podía identificar quién era. 

El padre estaba muy triste y en el carro se le mojaron los ojos y lloró un poquito, en silencio. A pesar de que se secó la cara como si nada pasara, el niño se había dado cuenta. Su papá nunca lloraba porque era hombre, pero esa vez lloró.

Ya camino a la casa, donde esperaba el resto de la familia en una parrillada, el niño preguntó con miedo.

-¿Por qué lloras papá?¿es porque perdimos?
-No hijo, es porque tu abuelo tenía muchas ganas de recuperarse para ir a ver a Perú hasta México.
-¿Y ya no vamos a ver a Perú?
-No hijo, ya no.
-¿Nunca más?
-No, hijo, dentro de tres o cuatro años se vuelve a jugar otra vez para ver quién va al otro mundial. 
-¿No ganamos por culpa del chileno?
-No hijo, perdimos por nuestra culpa allá en Chile.

De esta conversación ya han pasado veintisiete años. Aquel abuelo ya lleva muchos años de fallecido sin haber podido volver a ver a Perú jugando un mundial. También han pasado varios años desde la muerte, algo prematura según las tías, de aquel padre que tampoco volvió a ver a Perú en un mundial. 

Puede parecernos poco importante, total es fútbol, pero eso es lo que nos hacen creer cuando ya no hay esperanzas para llegar a ningún lado. Por cierto, ese niño tampoco vio nunca a Perú en un mundial y ahora, siendo padre, explica a sus hijos pequeños por qué grita y dice lisuras frente a un televisor. Y es que lleva la frustración de su abuelo y de su padre a cuestas. Felizmente a sus hijos no les interesa mucho pues no les interesa el fútbol, no son de ningún equipo y juegan con la computadora indiferentes a esa camiseta de Alianza Lima firmada por alguien que debió ser famoso antes pero ya nadie lo recuerda. Esos niños piensan que el fútbol es cosa de gente pobre, pandilleros y barras bravas y en su colegio nadie ha ido al estadio excepto unos pocos que fueron a ver a Perú hace tiempo. A su madre no le gusta el fútbol y el padre no va al estadio hace muchos años porque es peligroso. Ese es el verdadero presente y futuro del fútbol peruano.

No me considero un conocedor del fútbol a pesar de que me gusta bastante. No puedo recitar la alineación completa de mi equipo, ni siquiera tengo un equipo de verdad. Dejé de ir al estadio hace más de diez años cuando ir al estadio a ver un U - Cristal o un U - Alianza se convirtió en un exponerse a robos, golpes, violencia. Sin embargo me gusta el fútbol. 

Mañana nos enfrentamos, una vez más, a la posibilidad de quedar totalmente fuera del mundial, no nos engañemos, y es por eso que me urge reflexionar. No quiero reflexionar sobre las razones por las que vamos o por las que no vamos. Las razones por las que los jugadores peruanos siempre andan en escándalos de borracheras y escapadas. Ni siquiera quiero plantear una alineación o si alguno de los "fantásticos" nos va a salvar. A lo que quiero referirme es a este engaño en el que nos tienen metidos en este país y ha sido un mecanismo del que no nos hemos dado ni cuenta. 

Tuve la oportunidad de conversar con personas de diferente países sobre el tema y descubrí una características muy particular sobre Perú. Resulta que hay países donde el fútbol es una pasión realmente fuerte e incomprensible para mi. Evidentemente hablamos de Argentina y Brasil. Tenemos otro grupo que son bastante apasionados pero no son tan fanáticos, como es el caso de Chile, Colombia y tenemos a los menos fanáticos como Venezuela. Resulta que en todos esos países las empresas se lanzan a ofrecer productos "auspiciando" a la selección de tal manera que venden la idea de que comprar sus productos es apoyar a la selección. En mayor o menor medida eso se da en los países participantes. Sin embargo Perú tiene la característica muy particular de ser el más apasionado de los que no van al mundial. Casi somos como el Lesotho de América del Sur

En este país la cantidad de programas deportivos, cantidad de fútbol y publicaciones sobre el campeonato local no tienen relación alguna con los logros que tenemos como país en dicho deporte. A nivel de clubes vamos quebrados en lo económico y en lo futbolístico. A nivel de selección nuestros fracasos son memorables. Aún así la cantidad de espacio que se le da al fútbol es totalmente deforme en comparación del interés que se le da al baseball en Venezuela o al basketball en la misma Argentina (donde si es coherente que solamente se hable de fútbol). 

Cada eliminatoria nos venden la misma idea: "esta vez sí vamos porque tenemos un equipo de extraterrestres". Las empresas saltan a la pantalla del televisor a meternos en la cabeza que con fe, ilusión y apoyando vamos a ir al mundial. Si compras apoyas, si apoyas vamos, si vamos tú vas con nosotros. La prensa comienza con los halagos y un equipo de creativos excelente comienza acuñando frases y apodos que  vendan la idea: "los cuatro fantásticos", comienzan creando caudillos: "con fulano y mengano que juegan afuera, Perú se presenta con una delantera muy buena y peligrosa", comienzan inventando términos: "con el Ciego si vamos", "ahora con Chemo que es líder si la hacemos", "te amo Perú"Maturana ha tenido una gran experiencia""ahora si con el Mago estamos bien".  Así, siguen pasando los años. Años donde los periodistas deportivos se ven obligados a generar una burbuja futbolística pues de otra manera nadie consume y si la gente no consume ellos no comen. Ellos son los encargados de vendernos la idea de que hay esperanzas y que todavía se puede. De eso depende de que compren el periódico, de eso depende de que los vean en la TV. 

Alguna vez estaba la U por irse a segunda división pues le iba muy mal en el campeonato local. "Jaja" se rió un conocedor del tema. ¿Tú crees que se van a ir a la baja?, me dijo. Mira, cuando juega la U, Alianza o hasta Cristal se venden los periódicos como nunca. Si tú sacas a uno de esos dos periódicos por lo menos se mueren. Vas a ver que van a hacer de todo y no los van a bajar. Por supuesto a mi me pareció una fanfarronada absoluta. Grande fue mi sorpresa cuando leí, meses después, que se habían hecho mil y una movidas para que la U se quede en primera división y tal cuál me lo anunciaron así fue. 

Es así que con esa capacidad de vendernos una idea. mezclada con esa capacidad de cambiar la realidad, estamos en un país donde el fútbol es un negocio de unos pocos que se encargan de vendernos, una burbuja que no existe. Nos meten en la cabeza que, si no apoyas, no eres peruano. Si no alientas, traicionas. Si no consumes, eres el enemigo. Y así nos venden un país futbolero en donde nadie juega fútbol. 

En un país donde la gente sigue pensando que para progresar hay que rezar mucho y hacer poco. En un territorio donde cuestionar el fútbol mientras se tengan posibilidades matemáticas es ser un traidor. En un lugar donde no se entiende que para ir a un mundial ya no se puede confiar en que cuatro borrachos con quimba van a llevarnos. En un lugar así, que es el Macondo del fútbol, es imposible que se llegue a un mundial. En un fútbol de alta competencia solamente van al mundial los que han trabajado muchos años o los que tienen una buena generación de futbolistas trabajados en una identidad. Todos los países tienen crisis y no todos van siempre al mundial pero contra lo que quiero revelarme es contra este fanatismo que nos venden cuando nuestra realidad es la de los países que nunca van. Tenemos los resultados de Bolivia con el fanatismo de Argentina y eso no es coherente.

"¿Somos Grau entregando de pie su derrota?" ¿a nadie más le da asco esa frase?.  ¿Somos un grupo de fracasados que aún sabíendose mediocres se sostienen en la fe? Nunca he visto una campaña donde te dicen "eres mediocre, eres fracasado, pero con tu fe iremos al mundial y nosotros seguiremos vendiendo TV HD".

Y es por eso que quería quejarme antes de los resultados de mañana. Porque no soy un pesimista, solamente estoy cansado de ver que los periodistas y las empresas juegan con nosotros a que "alienta o no eres peruano", a "todavía hay posibilidades así que sigue comprando". Estoy cansado de ver que Burgapone las entradas más caras de Sudamérica con el pretexto "es un estudio", "al Perú le está yendo bien". Maldito infeliz, tu único estudio es que sabes que luego de esta fecha lo más probable es que los estadios estén vacíos y sea la última posibilidad de sacar una buena tajada. Claro, ese dinero no es para ti porque tú vives del aire. Mientras tanto veo mucha gente ilusionada que trata de ir con sus familias a llenar el estadio porque somos una tierra de "hinchas" que, como dicen los comerciales, sin ninguna lógica ni coherencia siguen alentando y consumiendo. ¿en qué momento nos dejamos engañar tanto?. 

Igual mañana celebraré si ganamos, sufriré si perdemos pero de lo que nos debemos librar es del yugo que nos ponen de seguir sin cuestionar, de alentar sin mirar la realidad, de seguir en esta burbuja que nos han creado a punta de repetir los goles de Cubillas cien veces y preguntarles a viejas glorias como ven a los Fantásticos. Ahora la misma prensa se prepara para enfilar los cañones para el otro lado pues la venta que se viene es la de hacer añicos a la selección. El que saque la página toda en negro se llevará el premio del día. Lo peor de todo es que recuperar el fútbol va a ser una tarea de años y nos va a costar librarnos de esa burbuja comercial con la que nos han inflado el fanatismo incoherente y nos han llevado a tener resultados por los suelos.