jueves, 5 de septiembre de 2013

¿Seguirán funcionando las estrategias de virales falsos?

¡Tenemos al Arjona peruano! exclamé cuando vi el video de Julio Andrade llamado "Se la llevan fácil". Aunque a estas alturas es casi imposible que no lo conozcan lo presento:




Es evidente que el vídeo tenía un serio problema de composición y musical, además estaba repleto de clichés. Sin embargo más que hacer una crítica al vídeo quiero ir más allá y preguntarme por los resultados. Luego de ver el vídeo pude observar que "todos" estaban comentando negativamente sobre el mismo. Luego de un par de mentiras, Julio Andrade confesaría que era una estrategia para volverlo viral y promocionar un producto comercial.

En este punto es en el que me quiero detener un momento a reflexionar. El objetivo de los web sites es que hagas click en todos los puntos posibles y los visites mucho. De forma "truculenta", las webs intentan que cada click que haces cuente. Por ejemplo hay webs de conocidos diarios que hacen un reingreso cada vez que haces click para ver la segunda parte de un documento, para que cuente como una nueva visita. ¿Y qué importancia tiene? pues que pueden mostrar en sus estadísticas que tienen miles de visitantes y con eso cobrar (muy bien) por la publicidad.

Es por eso que las empresas están usando todos los medios posibles para atraer visitantes a las webs, ya no por los contenidos informativos sino generando elementos "ligeros" y atractivos a los visitantes. Como a los visitantes no les gusta leer mucho tratan de llamar su atención con elementos visuales o de vídeo que sean más digeribles para el público digital. Las webs informativas o de noticias terminan pareciéndose más a un programa de espectáculos de medio día de la televisión. Y así como esos programas generan chismes y noticias sin sentido (pero que venden mucho) las webs de noticias están generando su propio contenido falso y rebotando lo que ocurre en la farándula como noticia primordial.

Un ejemplo de esto es la hoy conocida sección de "memes". Puede parecer que los recopilan (y en algunos casos lo hacen) pero en general lo que hacen cuando hay un tema "memeable" es lanzar a sus diseñadores a que fabriquen y / o recopilen unos cinco o seis "memes" y los lancen. Así aparecen la sección de "memes". Casi cualquier ocurrencia parodiable se convierte en "memes" a una velocidad absurda generados, en muchos casos,  por las mismas webs de noticias (y en algunos casos recopilados de otras).


Basados en este punto el vídeo de Julio Andrade es casi una parodia en sí mismo, lo que llevó a que generará una reacción en las redes sociales. Cuando dijo que no era suyo en realidad y que era parte de una campaña la gente se negaba a creerle. En este punto la agencia creadora eligió muy bien, ya que un artista consagrado que no quisiera destruir su imagen, como por ejemplo Gianmarco, no daría un resultado creíble. Por otro lado un artista ya viral como La Tigresa del Oriente no causaría intriga basada en el horror como en este caso. Finalmente tenían que elegir a alguien que fuera un artista que ya no tuviera nada que perder y que sea creíble haga algo de ese calibre en el ocaso de su carrera. Y Julio Andrade era ideal pues tiene otra joya (también dice que pagada) como esta:



Las palabras sobran. Finalmente el "secreto" fue develado. La campaña es la siguiente:




PlazaPoints ofrece un producto, que a mi me parece, es una especie de Puntos Bonus Digitales. ¿Soportará alguien entregar varias tarjetas y datos para acumular puntos en diferentes empresas? no lo sé. Tampoco soy publicista por lo que no puedo asegurar si la estrategía es buena pero en el plano digital puedo decir que me parece que la viralidad en este caso no tiene equilibrio con el producto. Tal vez si el producto se llamara "Y se la lleva fácil" podría decir que si va a tener una gran recordación. En este caso no estoy seguro. 

Además de eso si es que la empresa va a comenzar con un viral falso por la web debería, me parece, equilibrar con un manejo de redes sociales mucho más alegre y desenfadado y no tener respuestas tristes como esta:





Pasé de ser captado por un joven alocado que convence a Julio Andrade a hacer el ridículo de su vida artística por dinero y cuando me acerco soy atendido por un hombre aburrido y obeso de cincuenta años aplastado por la burocracia del sistema. 

Los números no parece alentadores al inicio.


Realmente es el TL más aburrido comparado con el video con el que parten :(


Por otro lado no estoy seguro si el público reaccionará positivamente a la mentira. Al inicio Julio Andrade aseguró que era una canción que había nacido entre copas con un amigo mientras meditaban sobre la realidad artística, luego dijo que no era suya sino parte de una campaña publicitaria y la había hecho, al igual que "Agua" por que le habían pagado mucho dinero. Eso puede estar bien pero ¿el público lo aceptará? A las personas no les gustan las desilusiones y menos cuando arrastran un tema comercial. ¿Funcionará haberle pagado "mucho dinero" a Julio Andrade para que la gente le tire huevos y tomates para finalmente decir que todo es una mentira? No estoy seguro de que se vaya a producir una fidelización del usuario aunque si puedo decir que ya he escuchado a gente cantando el estribillo por la calle, el cuál no contiene en nombre del producto lo que me hace recordar a conocidos comerciales que recordamos pero de los que no recordamos la marca como el de "yungay". 

Es por eso que me queda la duda de hasta cuándo funcionará que las empresas creen memes y virales falsos para llamar la atención sobre productos. Evidentemente si esto funciona tendremos que cuidarnos de las mentiras por todos lados y mirar dos o tres veces un vídeo antes de opinar ya que luego nos dirán que es una mentira. ¿Hasta cuándo los memes parecerán graciosos? Algo me dice que una vez develada la verdad la viralidad del vídeo va a decaer pero el resultado final se me hace incierto. El tema es que desde ahora cualquier cosa que haga Julio Andrade tendrá que ser de un nivel impensablemente bueno para olvidar el sabor a Arjona peruano que nos deja a pesar de que se lance en su montaña de billetes.